Martes 29/09/2015, 2:14
Hoy después de diez días logro escribir sobre lo acontecido.
Cabe aclarar que nada fue premeditado ni mucho menos armado. Claro que mis planes si, pero que vos llegues o que la vida después de un mes nos reencuentre bajo el mismo techo, no. Esas cosas estén fuera de mis maniobras.
Ese mismo día por la tarde estuve con Agustín, lo invité al departamento. Charlamos y tomamos ron.
Me comentó que debía ir a tocar a Casa Tomada y me pidió que le haga el aguante, debe haber visto poca emoción en mi cara (no por ser forra, sino que la onda de la banda a la que le hacia el aguante él no era de mi agrado).
Así que fuimos, tipo 23 nos encontrábamos tomando una birra en el bar. Se lo notaba nervioso, uno de los chicos le aconsejo que se relaje y tomó el consejo. Se relajo bastante.
Fue una noche amena, nada fuera de lo normal, me sentía bastante consciente y sobria, a pesar de haber estado haciendo una previa haciendo una previa con ron y estar tomando un par de birras, sin contar las pitadas de humo. Estaba sobria. Me suele suceder cuando me aburro, no me pega el alcohol. Confieso que tenía ganas de arrastrarlo al departamento nuevamente y quedarnos ahí, solos, los dos.
Tocó la primera banda. Nos fuimos al patio, cayeron un par de amigos suyos.
No me preguntes porque pero en medio de la noche se me cruzó por la cabeza desaparecerme, que la noche me lleve a otro bar. Estábamos a un par de cuadras de otros bares, y el departamento también; así que mi idea era tentadora.
Cuando fue su turno, nos levantamos, y él se acomodó en el escenario con la demás gente y yo deambulé casi todo el recital charlando con las/los dementes de la noche, y del pasillo hacia el baño con la birra en mano.
Fue en esos momentos cuando me doy vuelta y veo tu carita entre la gente, estabas saludando a alguien. Me di vuelta al toque disimulando no haberte visto, pero te diste cuenta y te quedaste mirándome. Seguí viendo la banda como si nada hubiera ocurrido, tal vez queriendo demostrar que tu presencia no me afectaba en absolutamente nada; cuando en realidad esos segundo fueron eternos porque rondaron en mí varios pensamientos.
Te quedaste en un punto estratégico así que no podía evitar cruzarte todo el tiempo.
No se en que momento se pasó el tiempo volando. Evitaba pensarte, y lo lograba. No te pensé más.
Quería bajarlo al otro del escenario y llevármelo lejos de ese lugar, estar solos; sin tener que lidiar con mi pasado hecho persona. Así que me puse adelante para verlo a él y disfrutar lo poco que quedaba de la noche.
Al terminar, voy a arreglarme un poco al baño. Cuando salgo encuentro a mi chico listo para irnos, estaba en pleno pasillo con un conocido, riendo. Me abraza y besa. Me doy vuelta y estabas vos, parado muy cómodamente, mirando. Dudé en afirmar que lo habías hecho para averiguar con quien estaba, algo así como custodiando la puerta, esa fue la primera hipótesis. La segunda fue que quizás no te gustaba mucho la banda y te alejaste. No sé cual será. Nunca sabré.
El caso fue que lo agarré de la mano y le dije: "vamos". Así fue como crucé todo el pasillo con su mano agarrada a la mía, hasta la puerta.
Mi sonrisa era inevitable. El 80% de ella era de felicidad absoluta, ¡por fin solos!. El 20% restante fue satisfacción de que vieras lo que logré con mi felicidad y sin vos.
Salimos del bar.
De la mano.
Calle.
Cuadras.
Puente.
Rejas.
Departamento.
Música.
Él.
Sabanas.
Dormir abrazada a una esencia cálida.
23.10.15
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